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viernes, 19 de julio de 2024

 


Nos podemos destruir.

 

Desde probablemente hace más de treinta años, cuando el éxodo a otras tiendas, de notorios dirigentes del partido de entonces, tras la caída de la Unión Soviética y la crítica soterrada a la política de rebelión popular y el no aceptar el cambalache de las condiciones de la nueva democracia, que el partido no sufría una operación tan basta   destinada a influir en sus decisiones, a lograr un cambio en sus autoridades y demoler además jurídicamente a una de sus figuras principales y con ello, nuestra solides moral                       y todo sucede en medio de los debates del 27 Congreso del Partido.

 Y esto, al mismo tiempo en que vivimos una de las mayores ofensivas comunicacionales y políticas a las que hemos estado sometidos y con las que se quiere convertir el anticomunismo, en un sentido común.

 Creer que todo esto es casual seria no entender que el afán permanente de dañar la unidad del partido, remover sus cimientos ideológicos e históricos. Solo baste mirar a los opinólogos que desde distintos portales de opinión o noticias cada día de las últimas semanas, de los que hemos tenidos sabios concejos que nadie les pidió, pero                        debemos escuchar su sano interés en que necesitamos cambiar nuestra supuesta radicalidad y abrazar el sagrado pragmatismo de estos días.

 

Si no nos gusta el salvataje de las Isapres, estamos mal y somos trogloditas. Si no nos gusta el acuerdo Codelco Soquimich es que no entendemos las enormes ventajas de perder las posibilidades de obtener mejores condiciones en una licitación pública internacional. Si creemos que no podemos terminar aprobando una Reforma Previsional a la medida de las AFP, para que se lleven el nuevo aporte del 6% es que estamos anclados en una visión derrotada de la sociedad. Si no nos gusta que Chile respalde y participe a una cumbre atlantista sobre la guerra en una Ucrania en donde los nazis, nuestros adversarios históricos, se pasean por todas partes, es que nos quedamos pegados a la guerra fría y a la nostalgia soviética y se invoque la defensa a la soberanía a la par que suscribimos un TTP nos parece una sumisión a un pacto que lesiona nuestra independencia y será causal de comprometer el avance de los derechos sociales es porque somos unos termocéfalos contrarios al libre mercado y al bienestar que nos traerá el poder omnímodo de las grandes corporaciones por sobre el de nuestros gobiernos.

 ¿Debemos renegar de nuestra compresión de las causas que llevaron al estallido social                        del 18 de octubre y que entendamos que esas razones siguen allí, inmutables y agravadas tras la pandemia, la derrota del Apruebo, la crisis de seguridad y que, si no las asumimos como derroteros por los cuales trabajar, podrán existir nuevos levantamientos que expresen la frustración y desesperanza en el propio sistema político para solucionar estos y otros problemas?

 ¿Qué demás debemos ceder para ser aceptados y que este fuego sobre nosotros cese?

¿Por qué tendríamos que callarnos y dejar de ser nosotros? ¿Hasta dónde debemos ceder y hasta donde algunos están dispuestos a ceder para ser aceptados? ¿Somos un  daño al gobierno por tener una identidad histórica? ¿Debemos renunciar a ella para que nos acepten, nos quieran y no nos golpeen desde quienes suponemos nuestros aliados? ¿Opina nuestro partido sobre los problemas de otros partidos? ¿Buscamos como cazas fantasmas, las almas de los otros partidos?

 

¿Quiénes celebran cada diferencia expuesta en los medios? ¿Nuestros militantes de base, los que hacen la pega de calles, los que nos tienen en gran medida en donde hemos llegado? ¿O los que qué nos quieren dividir y que cambiemos nuestro derrotero histórico? ¿La cosmovisión ideológica de nuestros aliados nos representa? ¿Debemos cambiar para que no se sientan incomodos con nosotros?

 

Tenemos un gran enemigo al frente y eso exige una flexibilidad táctica y la generosidad que siempre hemos tenido, pero ¿Qué es lo que ha causado, no aquí, sino       en todo el mundo el auge de la extrema derecha? ¿La consistencia ideológica de ellos y sus propuestas o la debilidad nuestra para enfrentar los problemas de una sociedad que no conoce la estabilidad y se siente severamente amenazada por múltiples factores, naturales al sistema económico y político en que vivimos?

 Creo humildemente que cuando nuestros adversarios y sus cómplices aplauden el espectáculo que estamos dando, podríamos pensar si vale la pena que esa discusión que es siempre necesaria, se de en la forma que está adquiriendo. Se está destruyendo nuestra unidad y creer que de todo esto saldrá algo bueno, es no entender que nos llevan a una crisis sobre la misma continuidad histórica del partido.

 Ningún partido comunista, los ha habido más grande y más influyente que nosotros, ha sobrevivido a la pérdida de los elementos que nos han dado la cohesión organizacional, que están en nuestras reglas. Quien pida ese cambio o lo promueva por los hechos consumados, está pidiendo consciente o no un cambio de sentido y naturaleza del partido y si no se dan cuentan, quizás es hora          que se lo hagamos saber.

 

Fui un partidario de primera hora de la perostroika, me parecía imprescindible que se produjesen cambios en los países socialistas. Viví largos años en ellos y pese a ser un internacionalista nunca fui ciego a esas cosas que parecían dañar el desarrollo del socialismo. Alguna vez escribí con toda la crudeza y honestidad posible sobre aquello. Mi padre, un viejo comunista alguna vez me dijo: está bien eso de cambiar, pero hay que saber que puede que un día no quede nada de lo que quieres mejorar. Y fue así, una buena intención, mal construida y peor ejecutada se puede llevar todo

 

Debemos parar este proceso de enfrentamiento público. Hay un Congreso en marcha. Debemos respetar el proceso que las células y comunales están llevando. Allí también hay conciencia crítica y quizás la más importante porque allí está el trabajo de calle, de campañas, de masas, del partido que milita regularmente y no la práctica de una militancia de laissez faire ocasional.

 

Nuestro partido requiere el respeto en primer lugar de nosotros mismos. Es el partido de Gladys Marín, Luis Corvalán, Guillermo Tellier, Víctor Díaz, Galo González, Ricardo Fonseca, Elías Laferte, Pablo Neruda, Mireya Baltra, Julieta Campusano, Reinalda Pereira, Cristina Carreño que no puede diluirse en el correctísmo de ocasión con el que quieren que abandonemos nuestra construcción histórica, terminemos con su definición orgánica, su conformación             ideológica y, en definitiva, de continuidad a las causas por las que tantos y tantas comunistas dieron sus vidas.

 El partido no es el camino de ascenso social personal mediante el acceso a cargos públicos. Buscamos una reivindicación colectiva, de todas y todos los que sufren las desigualdades de esta sociedad y eso es lo que debe determinar nuestra política de alianzas en cualquier coyuntura.

 Somos una identidad en una diversidad y no podemos renunciar a ello para caer bien a quienes nosotros aceptamos distintos. Somos un partido nacido en los y las trabajadoras, no en círculos intelectuales o en los cafés de tertulia en los buenos barrios o en las pausas de las oficinas públicas.

 Estamos anclados en una tradición de la lucha por la democracia, los derechos sociales, políticos y humanos, de todas las persona y minorías y de una lucha de perspectiva socialista aun cuando estemos lejos en las actuales condiciones históricas. Nacimos profundamente comprometidos con la solidaridad con otros pueblos, en especial los que sufren agresiones imperialistas. Que otros hayan renunciado a todo vestigio revolucionario explícitamente o implícitamente, no nos compromete.

 En esta historia hemos puesto nuestras almas y nuestras vidas por esa misma razón  hoy debemos defender a nuestro partido de quienes nos aconsejan o buscan en ese adaptarnos a las actuales condiciones, lo entiendan o no, lo busquen o no, lo que algunos desde hace tanto tiempo desean y se esfuerzan: nuestra derrota histórica mediante la renuncia a lo que somos.

 Ningún comunista debe contribuir en modo alguno a aquello. No lo podemos permitir, nuestro congreso es la opción y es el camino:

 

Yo quiero seguir jugando a lo perdido
Yo quiero ser a la zurda más que diestro
Yo quiero hacer un congreso del unido
Yo quiero rezar a fondo un "hijo nuestro"

 

 

 

 

Galvarino Melo S. 10/07/2024

 

   


    Lo inevitable es inevitable

La situación de Daniel Jadue en cuanto a su encarcelación como medida preventiva pedida por la fiscalía y otorgada por los tribunales ha dado varios giros y pasos. Hoy, 8 de julio el alcalde de Recoleta fue llevado a la Sala del Tribunal en donde se tratará estas medidas cautelares, esposado con peto amarillo, como un peligroso criminal para la sociedad chilena.

Gustavo Petro presidente de Colombia se pronunció por este encarcelamiento. Un comité internacional, entre cuyos integrantes están Roger Water y Pablo Iglesias, persigue hacer conciencia de la situación que vive Daniel Jadue.

Hay quienes creen que se debe separar la defensa jurídica de la defensa política, reduciendo este caso aun problema de verdades jurídicas. Incluso personalidades del PC han tomado distancia de la solidaridad más explícita que se ha expresado en los acompañamientos a Tribunales y al sitio de detención en donde guarda prisión.

Todo ocurre además en una campaña que comienza sobre las municipales y en medio de un congreso, el 27, del Partido Comunista.

¿Es todo una casualidad?

¿Los delitos y faltas por los que se tiene detenido a Daniel, son de una gravedad que aconseja su cárcel preventiva?

La prensa en estos días, habla de los comunistas y sus diferencias, señala distancias generacionales o de mayor o menor cercanía al gobierno. Es curioso la prensa del sistema intenta señalar a los comunistas buenos y los comunistas malos, y claro los malos son aquellos que están por la defensa de Jadue, pues como elemento catalizador han instalado definiciones políticas sobre que es correcto o no.

Uno podría preguntarse si con Lula, Cristina y Correa algunos de sus compañeros determinaron que se debía establecer una línea entre la defensa jurídica, para el caso que sea condenados, y una política en torno a la reivindicación de ellos como figuras políticas de los sectores progresistas y de izquierda en cada uno de sus países.

Hace unos años un destacado periodista de Tv dijo que Chile era la Corea del Norte del Neo Liberalismo o del capitalismo, no lo recuerdo bien. Habría que preguntarse si no nos habremos convertido en la Arabia Saudita de la corrección política y entonces realizamos todo bajo normas de una corrección política sistémica, que ha sepultado, entre otras cosas, el discurso de crítica profunda al sistema que emergió en el país tras el 18 de octubre del 2019.

¿Quién ha ganado la disputa cultural, política e ideológica en este discurrir desde entonces?

La izquierda siempre ha sido disruptiva, si renuncia a eso, su camino revolucionario se perderá para siempre. No siempre los tiempos son de ascenso para los revolucionarios y para los movimientos populares. Nadie presagiaba en el Oasis llamado Chile el 18 de octubre este país explotaría con independencia de sus partidos y organizaciones afines. Nos dejó a todos sorprendidos, sinceramente atónitos y esperanzados, a la vez, por la magnitud extensión territorial y persistencia solo vencida por una mortal pandemia.


Si la izquierda renuncia a tener una perspectiva de clase, que no ignore que estamos en una batalla política e ideológica con la derecha, en donde la disputa por la significación cultural de lo vivido por Chile en los últimos cuatro años y que lo que se imponga sea el discurso del orden que además tiene su coro dentro de los partidos de la ex concertación, no advertiríamos que se nos pretende derrotar en un plano histórico para la continuación intacta del sistema.

De aquella derecha de rechazar para reformar o la que decía tras el estallido que se debía dar mejoras para responder a la profunda desigualdad que explotó el 18 de octubre no queda nada. El propio gobierno gobierna con la esencia de las reglas del conceso de Washington y hasta donde hemos sabido ninguna de esas formulaciones están hechas para la transformación social de nuestros países. Hace poco se celebró un natalicio más de Salvador Allende, en el preámbulo de su programa de 1970 dice lo siguiente: 

“Lo que ha fracasado en Chile es un sistema que no corresponde a las necesidades de nuestro tiempo. Chile es un país capitalista, dependiente del imperialismo, dominado por sectores de la burguesía estructuralmente ligados al capital extranjero”.

Fue esa visión decididamente anti imperialista la que movilizo hasta la misma Casa Blanca en su Contra, poco importo que Allende fuese un buen demócrata, de más de cuarenta años de vida política republicana, que quisiera llegar al socialismo sin derramamiento de sangre y sin impedir el pluralismo político.

Los que propugnan, incluso dentro del PC, la corrección política dentro de los límites de lo correcto, olvidan esa lección y sus resultados. Poco importo que Hiraci Hasler o Karol Cariola sean ubicadas por la prensa de derecha como participes de esa nueva mirada, menos dura según ellos, de la que simbolizan o se intenta caricaturizar en Lautaro Carmona o Daniel Jadue, sufrieron ambas los ataques de la derecha sin escrúpulos en contra de la posibilidad de que una fuese elegida presidente de la cámara y la otra cuestionada por la compra no ocurrida de la Clínica Sierra Bella.

¿Si esa transacción hubiese concluido, la alcaldesa de Santiago no estaría también procesada y siendo atacada con la saña que sufrió durante meses? ¿Hubiese importado que la prensa y aliados de otra alcurnia ideológica la sitúen en otros sectores del PC?

Creer que el camino de la corrección política nos evitará problemas es desconocer la naturaleza de clase del conflicto y en el caso de Daniel, de no entender de por qué es castigado con la saña con que es llevado a prisión preventiva por delitos o faltas que, en la administración de cualquier institucionalidad, en el marco de la pandemia, pueden o podían configurarse, en un escenario de incertidumbre y amenaza real a la vida de las personas.

En 1946, el encargado de negocios de Estados Unidos en Moscú, George Kennan, escribió un documento conocido como el Telegrama Largo, lo que se constituyó en la piedra filosofal de cómo Estados Unidos debía combatir al comunismo.

Receto dos herramientas: la contención, es decir combatirlo donde apareciese (Corea, Vietnam, China, Italia, Grecia, Francia, Cuba, Guatemala, Irán, Chile, etc) y la penetración ideológica de manera de influir en el modo de pensar de las futuras generaciones de dirigentes soviéticos. Vaticinó con precisión increíble cuarenta años antes que la renuncia de hecho, más allá de las formalidades a la interpretación clásica del Marxismo llevaría a la destrucción interna del Partido y si eso ocurría la Unión Soviética se caería como un castillo de naipes. Huelga decir que ello ocurrió.


Los comunistas chilenos, después de lo sucedido con la Urss, los partidos comunistas de Italia, Francia deberían leer ese documento y preguntarse si esos dilemas de apariencia superficial generacional, a donde llevan.

Keggan dice en otras cosas:

 

Debe deducirse de esto que, incluso dentro de una organización tan disciplinada como el Partido Comunista, puede existir una creciente divergencia en edad, perspectiva e intereses entre la gran masa de miembros del Partido, sólo incorporada hace poco al movimiento, y el pequeño grupo de hombres a su frente que se auto perpetúan y a quienes la mayoría de los miembros del Partido nunca han conocido, con quienes nunca han conversado y con los que puede no existir afinidad política alguna.

 

¿Quién se atrevería a pronosticar, en estas circunstancias, que el eventual rejuvenecimiento de las altas esferas de autoridad (que solamente puede ser conseguido con el tiempo) se producirá sin alteraciones y pacíficamente? O, por el contrario, ¿si los rivales en la lucha por lograr mayor poder buscarán en estas masas políticamente inmaduras y sin experiencia el apoyo para sus respectivas reivindicaciones? 

 

Si esto llegara a ocurrir, podría tener extrañas consecuencias para el Partido Comunista, porque la condición de miembro del partido se ha ejercido tan sólo bajo una disciplina y obediencias férreas y no bajo el signo del compromiso y la adaptación. Y si la desunión alcanzara y paralizara al partido, el caos y las debilidades soviéticas, se mostrarían de forma nunca imaginada.

 

https://www.politicaexterior.com/articulo/los-origenes-del-comportamiento-sovietico/

 

Agrega:

 

Pero en la actualidad, las posibilidades de la política americana no deben reducirse a mantener a raya a los rusos y esperar que ocurra lo mejor. 

 

Está totalmente al alcance de los Estados Unidos el influenciar con sus acciones los acontecimientos internos en Rusia y en todo el movimiento comunista internacional, quien determina, en gran medida, la política rusa.  

 

No se trata sólo de la cuestión de la modesta labor informativa que este Gobierno puede llevar a cabo en la Unión Soviética y en otros lugares, aunque eso también es importante. Es más bien una cuestión de hasta qué punto pueden los Estados Unidos crear en la mente de los pueblos del mundo la impresión general de que es un país que sabe lo que quiere, que hace frente con éxito a sus problemas internos y a sus responsabilidades de potencia mundial, y que tiene una vitalidad espiritual capaz de mantener su ideología entre las corrientes de pensamiento de mayor importancia de su tiempo. En la medida en que se consiga crear y mantener esta impresión, los objetivos de la Rusia comunista deben aparecer como estériles y quijotescos, deben hacer caer el entusiasmo y las esperanzas de los partidarios de Moscú, y mayor presión deberá imponerse sobre la política exterior del Kremlin. Porque la paralítica decrepitud del mundo capitalista es la clave de la filosofía comunista.

 

No faltará aquel comunista que diga que este texto está escrito en clave Guerra Fría y como tal sin valor alguno en la actualidad, pero esa visión superficial y carente de sentido de clase, excluye que al plantearse que lograr la descomposición ideológica de la Unión Soviética, se planteaba la destrucción de una experiencia como toda experiencia humana de luz y sombras, de sustituir al capitalismo con un esfuerzo hacia lo desconocido en pos del socialismo en un país de tradiciones y cultura autocráticas.


Si se renuncia a una perspectiva revolucionaria, lo que en ningún caso significa invocar un jacobismo tardío, si se entiende la política en particular la de los comunistas como reducida a lo correcto y a los que se pueda hacer alcanzando posiciones de poder para administrar el sistema, la sola idea de transformación habrá sido caducada a los límites de lo posible.

 

Un revolucionario decía que la política era la expresión concentrada de la economía y los comunistas desde esa razón construyen su visión histórica y política. Lo otro es reducirse a aquello que ese mismo revolucionario combatió hasta el cansancio, la consigna de aquellos que fundieron y aceptaron al capitalismo como una realidad inmutable que bien vale la pena administrar (si no puedes con ellos, úneteles), y definieron que el camino de los socialistas estaba definido por lo de que el movimiento es todo, el objetivo es nada (Bernstein).


La derivada de defender políticamente a Daniel Jadue en contra de la persecución de que es objeto, involucra mucho más que la suerte judicial de su caso. Involucra una postura histórica y política en un momento de definiciones para los comunistas chilenos. Hubo un Chile que explotó y bien los comunistas sabemos que dé ni cerca fuimos sus artificies. Las contradicciones de entonces no han amainado. Un gobierno que no transforma por las condiciones que sean lleva a la desesperanza y al auge de los disruptivos de hoy: la ultraderecha y de las soluciones de sus discursos populistas en contra la violencia y la inseguridad.

 

En Francia las fuerzas de izquierda acaban en constituirse en la principal fuerza electoral en contra de todo pronóstico. Fue una apuesta desesperada ante el avance de la ultra derecha y tiene significación histórica. La izquierda debe encontrar su camino, una izquierda de perspectivas democráticas, anti capitalista, que se niegue al coqueteo con la dominación imperial occidental, que es la que efectivamente nos domina y ha intervenido en nuestra historia ¿O no? No se puede construir izquierda y posibilidades de éxito abrazando y aceptando de hecho al sistema.

 

No en vano la generala Jefe del Comando Sur se pasea por todo el hemisferio diciendo que el objetivo de su política imperial es detener la expansión de China y Rusia en la región, combatir los gobiernos de Nicaragua, Cuba, Venezuela. Le preocupa el acceso de esas potencias a minerales y recursos de nuestra región. Miren si son buenos en protegernos de esos malvados países que han organizados golpes de estado, invasiones, bloqueos económicos en contra de pueblos de Latinoamérica

 

Creer que lo de Daniel Jadue es un mero caso judicial es de una ceguera auto infligida. El principal truco del diablo es la creencia de que no existe. Quien olvide eso, se encontrará con su obra tarde o temprano.


08/07/2024

 

 

 

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